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Terapia psicológica virtual: cómo funciona y qué sabemos sobre su efectividad
La terapia virtual es mucho más que una videollamada. Conoce cómo funciona, qué sabemos sobre su efectividad y qué aspectos pueden ayudarte a decidir si esta modalidad es adecuada para ti.

Quizás alguna vez has pensado en iniciar terapia, pero hay algo que no termina de convencerte: ¿realmente se puede hacer terapia a través de una pantalla?
Es una duda comprensible. Después de todo, solemos imaginar la terapia como una conversación en un consultorio, frente a frente con un psicólogo. Por eso, cuando ese encuentro ocurre por videollamada, puede parecer que algo importante se pierde en el camino.
Pero ¿realmente es así?
No es simplemente una videollamada
La pantalla cambia el lugar en el que ocurre la terapia, pero no convierte la sesión en una conversación cualquiera.
En una terapia virtual también existe un proceso. El profesional busca comprender qué está ocurriendo, conoce junto con la persona aquello que está afectando su vida, establece objetivos y utiliza estrategias psicológicas de acuerdo con sus necesidades. A medida que avanzan las sesiones, también se revisan los cambios, las dificultades y aquello que puede necesitar ajustes.
En otras palabras, lo virtual describe el medio por el que nos encontramos, no lo que hace que una terapia sea terapia.
Pero entonces, ¿la terapia virtual realmente funciona?
Esta probablemente sea la pregunta más importante.
Y la respuesta que encontramos en la investigación es alentadora. Los estudios realizados hasta ahora muestran que la psicoterapia por videollamada puede producir mejoras importantes en diferentes dificultades psicológicas y que, en muchos estudios, sus resultados han sido similares a los obtenidos mediante atención presencial.
Esto no significa que ambas modalidades sean idénticas ni que la terapia virtual sea la mejor opción para todas las personas. Significa algo más sencillo: estar en lugares diferentes no impide necesariamente que pueda desarrollarse un proceso psicológico efectivo.
La modalidad es solo una parte de la terapia. También importan las necesidades de la persona, el problema que se está trabajando, las características del profesional y la manera en que ambos construyen el proceso.
¿Y se puede conectar realmente con un psicólogo a través de una pantalla?
Esta es otra preocupación frecuente.
Puede parecer que hablar desde lugares diferentes hará que la conversación sea más fría o distante. Sin embargo, la investigación sobre terapia virtual muestra que es posible construir una buena relación terapéutica también mediante videollamada.
Y esa relación importa.
Sentir que puedes hablar con libertad, que eres escuchado, que existe confianza y que tú y tu terapeuta comprenden hacia dónde están trabajando son elementos importantes independientemente de si están sentados en el mismo consultorio o conectados desde dos lugares diferentes.
La cercanía en terapia no depende únicamente de compartir una habitación.
Hay algo que la terapia virtual sí cambia: el acceso
Imagina que para asistir a una sesión necesitas salir del trabajo, desplazarte durante cuarenta minutos, encontrar dónde estacionar o utilizar transporte público y después repetir el recorrido de regreso.
Ahora imagina poder reservar esa misma hora, buscar un espacio privado y conectarte desde donde te encuentres.
Para algunas personas, esa diferencia puede hacer que recibir atención psicológica sea mucho más viable.
La terapia virtual puede reducir barreras relacionadas con los desplazamientos, la distancia geográfica o la disponibilidad de profesionales en determinados lugares. También puede facilitar que una sesión encuentre un espacio dentro de la rutina cotidiana.
Pero la comodidad no es lo único que importa.
Tu espacio también se convierte en parte de la sesión
No necesitas tener un consultorio en casa. Sí es conveniente contar, en la medida de lo posible, con un lugar donde puedas hablar con tranquilidad y privacidad.
Una conexión estable, un dispositivo adecuado y utilizar audífonos cuando sea necesario pueden ayudar. Pero probablemente lo más importante sea sentir que puedes conversar sin estar pendiente de si alguien está escuchando al otro lado de la puerta.
Preparar ese espacio puede parecer un detalle pequeño, pero puede hacer que sea más fácil concentrarte en la sesión y hablar con mayor libertad.
¿Entonces la terapia virtual es para todo el mundo?
No necesariamente.
Hay personas que simplemente prefieren encontrarse presencialmente con su terapeuta. También existen situaciones en las que las necesidades de una persona pueden hacer más conveniente la atención presencial, la participación de otros servicios o un nivel de atención diferente.
Por eso, elegir terapia virtual no debería reducirse a preguntarse cuál modalidad es “mejor”.
Una pregunta más útil sería:
¿Esta modalidad es adecuada para mí y para lo que necesito trabajar en este momento?
Y no tienes que conocer la respuesta antes de consultar. Precisamente, una primera conversación con un profesional puede ayudarte a resolver esas dudas.
Un momento para reflexionar
Este ejercicio tiene un propósito informativo y no sustituye una evaluación o atención psicológica.
Si has pensado en iniciar terapia virtual, dedica un momento a preguntarte:
- ¿Tengo un espacio donde pueda hablar con suficiente privacidad?
- ¿Me sentiría cómodo conversando con un profesional mediante videollamada?
- ¿Evitar los desplazamientos facilitaría que pudiera mantener mis sesiones?
- ¿Qué necesitaría saber antes de sentirme preparado para comenzar?
No se trata de convencerte de que la terapia virtual es mejor que la presencial. Se trata de saber que la distancia física no significa necesariamente distancia terapéutica.
La evidencia disponible indica que es posible desarrollar procesos psicológicos efectivos y construir una buena relación terapéutica mediante videollamada. Lo importante es encontrar una modalidad adecuada para tus necesidades y un profesional con quien puedas construir un proceso de trabajo.
En Grupo TBE, ofrecemos atención psicológica virtual. Si estás considerando iniciar psicoterapia pero todavía tienes dudas sobre esta modalidad, una primera sesión también puede ser un espacio para conocer cómo funciona, plantear tus preguntas y valorar si se ajusta a lo que necesitas.
Referencias
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Backhaus, A., Agha, Z., Maglione, M. L., Repp, A., Ross, B., Zuest, D., Rice-Thorp, N. M., Lohr, J., & Thorp, S. R. (2012). Videoconferencing psychotherapy: A systematic review. Psychological Services, 9(2), 111–131. https://doi.org/10.1037/a0027924
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