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¿Qué hacer cuando sientes que todo te sobrepasa?
Cuando las demandas se acumulan, podemos sentir que todo nos sobrepasa. Comprender qué está ocurriendo y aprender a priorizar puede ayudarnos a responder al estrés de una manera más flexible.

Hay momentos en los que las demandas parecen acumularse más rápido de lo que podemos responder. El trabajo, las responsabilidades personales, los problemas pendientes o una situación difícil pueden competir por nuestra atención hasta generar la sensación de no saber por dónde comenzar. Sentirse sobrepasado puede aparecer cuando percibimos que las exigencias que enfrentamos están consumiendo más recursos físicos y emocionales de los que tenemos disponibles en ese momento.
El estrés es una respuesta que puede ayudarnos a movilizar energía y afrontar situaciones exigentes. Sin embargo, cuando las demandas se acumulan o se mantienen durante mucho tiempo, pueden aparecer dificultades para concentrarnos o descansar, irritabilidad, tensión física y una sensación persistente de tener demasiadas cosas por resolver. En esos momentos, la mente puede intentar anticipar problemas, repasar pendientes y buscar soluciones para todo a la vez, haciendo todavía más difícil decidir por dónde empezar.
Una reacción frecuente ante esta sensación es intentar recuperar el control inmediatamente: hacer varias cosas al mismo tiempo, revisar constantemente los pendientes, evitar aquello que genera malestar o exigirnos continuar aunque estemos agotados. Algunas de estas respuestas pueden proporcionar alivio momentáneo, pero no necesariamente resuelven aquello que está generando el estrés. Incluso pueden terminar añadiendo una nueva exigencia: sentir que, además de todo lo que tenemos que hacer, también deberíamos ser capaces de manejarlo perfectamente.
Cuando esto ocurre, puede ser más útil dejar de preguntarnos ¿cómo hago para poder con todo? y empezar por algo más concreto: ¿qué necesita realmente mi atención ahora?. No todas las demandas tienen la misma urgencia ni requieren la misma respuesta. Algunas necesitan una acción; otras pueden esperar; y también existen situaciones importantes sobre las que, al menos por ahora, tenemos poco control. Diferenciarlas permite decidir dónde utilizar nuestros recursos en lugar de reaccionar ante todas como si fueran igualmente urgentes.
Hacer esa distinción también implica aceptar que no siempre podremos responder a todas las demandas de la misma manera ni al mismo tiempo. En algunos momentos, la acción más útil será resolver una tarea; en otros, pedir apoyo, reorganizar una responsabilidad, establecer un límite o permitir que algo espere. Reconocer nuestros límites no significa ignorar los problemas, sino utilizar nuestros recursos de una manera más consciente y sostenible. La evidencia muestra que aprender formas más flexibles de responder ante situaciones difíciles puede ayudar a reducir el impacto del estrés.
Sentirse sobrepasado ocasionalmente puede ocurrir al enfrentarnos a situaciones especialmente exigentes. Sin embargo, si esta sensación se mantiene, resulta cada vez más difícil manejarla o comienza a interferir de manera importante con el descanso, las relaciones, el trabajo u otras actividades cotidianas, puede ser conveniente buscar apoyo profesional.
Un momento para ponerlo en práctica
Esta práctica tiene un propósito psicoeducativo y no sustituye una evaluación ni un proceso de atención psicológica. Si notas que aumenta significativamente tu malestar, puedes detenerla.
Durante uno o dos minutos, detente antes de intentar resolver el siguiente pendiente. Observa qué asuntos están ocupando tu atención y elige uno.
Pregúntate:
¿Necesita una acción ahora?
Si la respuesta es sí, identifica el paso más pequeño y concreto que puedes realizar.
¿Puede esperar?
Decide cuándo volverás a ocuparte de ello y, por ahora, permite que quede pendiente.
¿No depende de mí en este momento?
Reconoce que está ahí, aunque sea incómodo, y dirige nuevamente tu atención hacia aquello sobre lo que sí puedes actuar.
No se trata de organizar perfectamente todos los problemas ni de hacer desaparecer el estrés. La intención es detener por un momento la necesidad de responder a todo y elegir conscientemente cuál será tu siguiente paso.
En Grupo TBE entendemos que afrontar el estrés no significa poder con todo. En ocasiones, cuidar nuestra salud mental también implica reconocer nuestros límites, priorizar y permitirnos avanzar paso a paso cuando las demandas parecen demasiado grandes.
Referencias
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Svärdman, F., Sjöwall, D., & Lindsäter, E. (2022). Internet-delivered cognitive behavioral interventions to reduce elevated stress: A systematic review and meta-analysis. Internet Interventions, 29, 100553. https://doi.org/10.1016/j.invent.2022.100553
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